Propiedades terapéuticas de la papaya
La papaya es originaria de Centroamérica y cuando los descubridores llegaron a
estas tierras, ya sus habitantes utilizaban la papaya, como remedio natural,
desde tiempos remotos.
En
la actualidad se conoce que contiene una enzima llamada papaína, la cual
facilita el alivio de algunas dolencias y enfermedades. Aplicada sobre las heridas, ayuda a curarlas,
efectuando una aportación importante a la regeneración del tejido enfermo.
Su
gran efecto antiinflamatorio propio de las enzimas pancreáticas, se complementa
con su fuerza de degradación de los azúcares y grasas, llegando a disolver coágulos
de sangre. La papaína digiere proteínas de gran tamaño y facilita el proceso de
digestión, ya que libera el intestino de los viejos sedimentos lo que previene
el estreñimiento, artritis, diabetes y presión sanguínea alta.
La
principal riqueza de papaína se encuentra en las papayas inmaduras y verdes y
en los huesos, y se destina a la preparación de productos terapéuticos a base
de enzimas, que refuerzan el intestino a través del ácido gástrico.
La
papaya contiene, además, vitaminas del grupo B que son vitales para el sistema
de defensa de nuestro organismo. Pertenecen a este grupo las vitaminas tiamina
(B,), la riboflavina (B2), la niacina (B3), el ácido patogénico (B5), la
piridoxina (vitamina B6), la vitamina B12, el ácido fólico y la biotina
(vitamina H).
Posee,
también, retinol (vitamina A), sustancia que facilita la síntesis de la
melanina (pigmento de la piel), por lo tanto a la hora de tomar sol, el
bronceado se produce mucho más rápido y en forma natural.
Igualmente,
cuenta con vitamina E que tiene numerosas funciones del cuerpo humano,
protegiendo las células y capturando radicales libres, protegiendo de forma
inmunológica la glándula del timo.
En
cuanto a los minerales y oligoelementos, la papaya contiene sodio, actuando en
las células y regulando el nivel de agua y de ácidos; el calcio, el hierro, el
potasio, el fósforo y el magnesio.
Sus
semillas ingeridas en forma fresca, contienen carpasemina, un nutriente que contribuye
en la eliminación de parásitos intestinales, responsables de la mayor parte de
las gastroenteritis y diarreas crónicas.
La
papaya puede ser consumada en diversas formas: En jugos, en batidos, en
helados, en sorbetes, como parte de las ensaladas, dulces diversos de
elaboración casera, o sencillamente la fruta al natural.
Esta
fruta puede ser utilizada a la hora de adelgazar, ya que su contenido en fibra
calma el apetito e incrementa la saciedad al tener una elevada proporción de
agua (88%), una baja cantidad de calorías (alrededor de 30 calorías por cada
100gramos) y en grasas (1).
Jugos curativos con papaya
Jugo
curativo para combatir el estreñimiento
Ingredientes
4
cabezas de ajo
1
papaya grande
2
manzanas grandes
1
cucharadita de miel
1
vaso de agua mineral natural
Pelarlos dientes de ajo, con cuidado. Picar procurando que queden muy pastosos.
Cortar en pedazos la papaya y las manzanas. Verter los ajos picados en el zumo
de la papaya y las manzanas en la licuadora.
Batir por unos instantes. Si
desea, verter la cucharadita de miel, Tomar un vaso de este jugo
diariamente.
Jugo
curativo para superar el alcoholismo
A
continuación se describe una cura de papaya, mediante la toma de jugos, para
superar el alcoholismo.
Ingredientes
Varias
papayas grandes
Licuar
cada papaya momentos antes de ser bebido el zumo. Cuatro vasos al día, en ayunas, y entre las
comidas, durante la primera semana.
Cinco
vasos la segunda semana. Seis vasos la tercera semana. Siete vasos la cuarta
semana. Ocho vasos la quinta semana y las dos siguientes. Volver a un
tratamiento mínimo, de cuatro vasos diarios, como mantenimiento de la cura,
hasta crear el hábito de consumo, que ayude a olvidar las bebidas alcohólicas.
Vìnculos patrocinados
Conozca también
Jugos curativos con la piña
La sandia en el mundo de los jugos curativos
El tomate y sus jugos curativos